La peregrinación anglicana

Históricamente los dos libros más importantes para los cristianos ingleses han sido El progreso del peregrino de John Bunyan y el más antiguo El libro de los mártires de John Foxe. Hubo una época en que la mayoría de la gente que tenía un libro tenía una Biblia y esos dos libros. En la actualidad hay muchos menos conocidos, pero ilustran algunas características importantes de la espiritualidad anglicana (aunque Bunyan no era anglicano).

Peregrinación

Los anglicanos tienden a pensar que la vida cristiana es una peregrinación, no una meta que ya alcanzaron al acercarse a la fe. Algunas veces ese viaje se representa como una búsqueda cuyo desenlace es dudoso – y por eso a los hermanos Wesley les sorprendió tanto la seguridad de sus colegas moravitos al regresar a Inglaterra en la década de 1720. Pero el viaje se puede considerar como lleno de esperanza, si bien ‘a través de todas las escenas cambiantes de la vida’.

El martirio

¿SANTOS DIGNOS?
Estudie el calendario anglicano provincial o diocesano que se utiliza en su zona y haga una lista de las personas festejadas. ¿Cuántas categorías diferentes encontró? ¿Son todos de la antigüedad? ¿O son todos hombres? ¿O son todos clérigos? ¿O son todos anglicanos? ¿A quién más incluiría usted en el calendario si pudiera?

Los calendarios litúrgicos de las diferentes provincias anglicanas celebran la vida de las personas con historias de conversión cristiana, testimonio y santidad.

Los mártires de Buganda, la entrega total en la labora de la Madre Teresa o Fr. Damián (los calendarios incluyen a no anglicanos), los líderes del pasado y los profetas del presente como Dietrich Bonhoeffer o Martin Luther King Jr. o Janani Luwum –todos ellos han sido destacados de manera formal o informal por anglicanos en algún lugar del mundo.

Los anglicanos tienen sus dudas sobre listas estrictas de ‘santos’ canonizados por un organismo oficial. Pero creen que el testimonio es fundamental para la fe y por lo tanto recuerdan con agradecimiento a los santos, mártires y líderes del pasado distante y más reciente.

La historia de los mártires de Buganda de 1885 y 1886 se ha contado muchas veces. En los primeros años de la evangelización de esa parte de África oriental, después del éxito temprano con los líderes políticos se produjo una inversión en la que una cantidad de jóvenes convertidos al cristianismo, tanto católico como protestante, fueron martirizados por su fe.
La historia de la sociedad misionera de la iglesia, History of the Church Missionary Society, (páginas 411-412) da testimonio de uno de los primeros episodios:

‘[Se reportó] que se los llevaron con Kakumba y el hijo de Ashe, y también a Serwanga, un buen mozo alto y bautizado, a quien Mujasi (el líder de la parte hostil) había atrapado y la esposa de Duta, Sarah, y su hijo – a un lugar afuera de la capital. Que torturaron a Serwanga, Kakumba y al hijo de Ashe; que les cortaron los brazos y luego los amarraron vivos a un andamiaje, bajo el cual hicieron una fogata y los dejaron arder lentamente hasta su muerte. Mujasi y sus hombres se burlaron de ellos y les gritaban que le rogaran a Isa Masiya (Jesucristo) para que los rescatara de sus manos. Los queridos jóvenes se aferraron a su fe y rodeados por llamas cantaban Kila situ tunasifu (el himno Diariamente, diariamente, canta las alabanzas).’

Este testimonio muy fácilmente puede colocarse al lado de la oración del Arzobispo de Cantórbery del siglo XVII, William Laud, cuando se arrodillaba junto al tajo del verdugo y esperaba su ejecución por orden del Parlamento:

‘Señor, voy tan rápido como puedo. Yo sé que debo pasar a través de la sombra de la muerte antes de poder llegar a Ti. Pero no es más que umbra mortis, tan sólo una sombra de la muerte, una pequeña oscuridad sobre la naturaleza: pero Tú, por Tus méritos y pasión has quebrado las garras de la muerte. Por eso, Señor, recibe mi alma y ten piedad de mí; y bendice este reino con paz y plenitud, y con amor fraternal y caridad, para que no exista entre ellos este derrame de sangre cristiana, por Jesucristo, si así lo deseas Tú.’


O anglicanismo sonha com um reino abrangente e amoroso no qual Deus é celebrado por todos.

Comunidad

El anglicanismo no encaja cómodamente con el individualismo moderno. Supone que no vamos a ser cristianos solos. Cristo es la Cabeza de un cuerpo visible: la Iglesia.

Las rúbricas generales del LOC sobre el ministerio del bautismo de los infantes dicen que ‘es deseable siempre que sea posible que el Bautismo se administre en domingo y otros días santos, cuando se reúne la mayor cantidad de gente; también para que la congregación atestigüe la recepción de quienes sean recién bautizados entre los que pertenecen a la Iglesia de Cristo’.

Los cristianos son el pueblo visible de Dios. De manera que los elementos de la espiritualidad de una comunidad incluyen:

  • La disciplina de reunirse para orar. En uno de los clásicos del anglocatolicismo de este siglo, Liturgy and Society, el monje Gabriel Hebert de Kelham intenta reconstruir este énfasis anglicano sobre una espiritualidad de comunidad en la Eucaristía (p. 193).

‘Esta es parte del ideal: que todos quienes viven en un lugar coman y beban juntos ante Dios. El Hijo de Dios asumió nuestra naturaleza humana común; por lo tanto, todos aquellos quienes comparten una vida social durante la semana deberían reunirse en el Día del Señor para celebrar el Sacrificio del Señor y compartir la Cena del Señor, y así consagrar su vida cotidiana en el hogar, en el trabajo y en la diversión. Si una familia o un individuo está ausente, se debe sentir su ausencia.’

  • El cuidado de los demás dentro del Cuerpo de Cristo. Estamos unidos como cristianos y a través del banquete de la Eucaristía. Esto no es un encuentro casual, sino que yace en el corazón del evangelio como lo entienden los anglicanos.
  • El cuidado de todas las personas independientemente de que reconozcan o no reconozcan a Dios. La quinta Conferencia Provincial de la Iglesia de Rwanda y Burundi en 1967 produjo un plan de diez años en que se subrayó que la tarea de la comunidad está en el corazón de la vida espiritual de la Iglesia. La propuesta fue estimular a toda la Iglesia para preparar planes detallados con el fin de incorporar el Evangelio en la vida entera.

‘[Porque] el mundo entero y la vida entera están bajo el Reinado de Jesucristo… la Iglesia ha sido llamada a ser testigo de este hecho a Su manera, como el siervo compasivo.’

Y John Mbiti, un famoso teólogo anglicano de Kenia recientemente escribió:
‘En algunas áreas de la iglesia en África se destaca que ahora hay un movimiento justificado, si bien en momentos cauteloso, en el sentido de integrar a la comunidad Africana en general con la liturgia eucarística.’

  • Celebración del hecho de que ser humano significa relacionarse con los demás. En la Primera Reunión del Consejo Consultivo Anglicano en 1971, una declaración del Sínodo General de la Iglesia de Irlanda hacía referencia a los problemas en Irlanda. El preámbulo de su visión del rol de la iglesia dice:

‘Declaramos la dignidad personal de todos los seres humanos, su derecho de ser libres y de buscar y servir a la verdad y su obligación por el bienestar general de toda la comunidad en la que vivimos.’

La espiritualidad anglicana encuentra su expresión en medio del desorden de la experiencia cristiana compartida. Es un viaje costoso en el que nadie proclama tener todas las respuestas. Existe la convicción de que hay buenas nuevas que vale la pena compartir con el mundo entero, no obstante, y la creencia de que Dios ama a todo el mundo.

Creación

En 1984, el Consejo Consultivo Anglicano, que se reunió en Nigeria, les recordó a los anglicanos que ‘Dios es la fuente y sustento de la vida. Dios les ha confiado a los hombres y mujeres creados en su imagen y semejanza la mayordomía de todos los bienes terrenales y de la Tierra misma, para que el Nombre del Creador sea alabado y glorificado.’ Durante mucho tiempo la mayordomía ha sido un elemento significativo en el pensamiento anglicano y nuestro cuidado de nuestro tiempo, talento y dinero forma una parte integral de nuestro modo de vivir.

Pero tiene un alcance aún más amplio. La conciencia cada vez mayor en muchas partes de la Comunión de que el mundo no es nuestro patio de juegos, sino que el mundo de Dios, ha dado lugar a que muchos anglicanos reconozcan la necesidad de cuidar, preservar y trabajar con la creación entera para la gloria de Dios. En la actualidad, muchos hablan de la importancia de la ‘espiritualidad de la creación’: los anglicanos nativoamericanos les recuerdan a sus hermanos y hermanas que son parte del medio ambiente y que cuando lo perjudican, se perjudican a sí mismos. Los anglicanos africanos recalcan el hecho de que, cuando se trata de Dios, no existe diferencia entre el mundo natural y supernatural.

Y en muchos lugares, la mujer anglicana está encabezando un mayor respeto por las cosas ordinarias de la vida como tarea espiritual, desafiando las actitudes de los hombres que a veces han dividido la vida en compartimientos ‘espiritual’ y ‘físico’. Susana López de la Iglesia Anglicana de Uruguay dice que todo el Evangelio debe predicarse a toda la persona. ‘No es un Evangelio desconectado; le pones pies a nuestra fe.’

PEREGRINAJE AFRICANO
El libro El progreso del peregrino fue uno de los primeros libros no bíblicos que los misioneros anglicanos tradujeron en África, pues se consideraba como una forma de fomento para que los individuos rompieran con las tradiciones confesionales de su comunidad y se incorporaran a la familia cristiana.

Una peregrinación espiritual no suele requerir el traslado de un lugar a otro, pero a veces un cambio geográfico nos abre al Espíritu de Dios. Uno de los ‘viajes’ más famosos del siglo XVIII fue el de Olaudah Equiano, bautizado como Gustavus Vassa, un ibo que fue llevado a América como esclavo. Al final se ganó su libertad y se convirtió en una voz fundamental en la lucha por la abolición del comercio de esclavos en Gran Bretaña. Fue una importante influencia sobre el trabajo de Granville, Sharp; y hay que reconocer que su influencia fue fundamental. Su historia es la de tres viajes: uno desde el África por el Nuevo Mundo a Inglaterra; uno desde la libertad a la esclavitud a la libertad; y uno de la muerte espiritual a la vida.

La principal obra de Equiano aún sigue a la venta:

Equiano’s Travels: His Autobiography (Heinemann, 1967). En el apéndice de la edición moderna hay algunos versos que escribió sobre su estado mental ‘durante mi primera condena’. Estas ilustran el viaje de fe:

Dangers were always in my path;
And fear of wrath, and sometimes death;
While pale dejection in me reign’d
I often wept, by grief constrained.

Strivings and wrestlings seem’d in vain;
Nothing I did could ease my pain:
Then gave I up my works and will,
Confess’d and own’d my doom was hell!

Yet here, ‘midst blackest clouds confin’d,
A Beam from Christ, the day-star, shin’d;
Surely, thought I, if Jesus please,
He can at once sign my release.

Thus light came in and I believ’d;
Myself forgot, and help receiv’d!
My Saviour then I know I found,
For, eas’d from guilt, no more I groan’d.

O happy hour, in which I ceas’d
To mourn, for then I found a rest!
My soul and Christ were now as one –
Thy light, O Jesus, in me shone!

Testimonio

El testimonio es una característica de la espiritualidad anglicana y la biografía y la predicación son ejemplos muy claros de ello. Los tres ejemplos que siguen proceden de dos siglos diferentes, dos iglesias y dos continentes.

El evangélico del siglo XVIII, Henry Venn, Rector de Huddersfield, fue predicador preocupado apasionadamente por ser testigo de los conocimientos salvíficos de Jesucristo.

‘En cuanto comenzó a predicar en Huddersfield, la iglesia se llenó tanto que muchos no pudieron entrar. Cantidad de gente quedó profundamente impresionada con la preocupación por su alma mortal; llegaron personas de poblaciones distantes, preguntando qué hacer para salvarse… En sus entrañas sentía ansiedad por sus feligreses y nunca estaba satisfecho con sus labores con ellos, aunque siguió con eso al grado que le perjudicó la salud… Dedicaba toda su alma a predicar; y como entonces apenas usaba notas breves en el púlpito, quedaba amplio espacio para permitirse los sentimientos de compasión, ternura y amor hacia su pueblo que desbordaban de su corazón.’

No eran tan sólo los anglicanos evangélicos que se preocupaban de dar testimonio de su fe. Las actas del Congreso Anglocatólico (inglés) de 1923 incluían una presentación por el Obispo de Salisbury sobre la conquista del mundo, The Conquest of the World (Evangelisation). Después de citar de Mateo 28:19ss, procede a decir:

‘Este mandamiento, procedente de donde procede, podría suponer una revolución en nuestro entero concepto de la vida. Quizás nos llame —a medida que se vuelve más clara la Persona que nos habla— a cambiar los planes que tenemos para nosotros mismos, a suspender sin acabar nuestro programa de impasible desarrollo cristiano en casa y a entregarnos, así de inmaduros como somos, con nuestro trabajo aquí en casa inconcluso, con todo lo incompleto, hacia el gran desierto del mundo exterior, por si acaso el trigo que cae muerto pueda dar fruto. Porque el mandamiento incluye la palabra completa… Los quiere a todos. Nos envía a que lleguemos a todos… Porque para quienes lo conocen, el impulso de difundir el Evangelio se vuelve supremo.’

El Obispo de Dornakal V.S. Azariah fue el primer obispo hindú de la Iglesia Anglicana en India (1912) y un representante de las ‘nuevas iglesias’ en la Conferencia Misionera de Edimburgo de 1910. En su discurso ante ese congreso rogó por una nueva alianza entre los misioneros y los cristianos nacionales en la labor de evangelización mundial. Les pidió que se hicieran amigos, y en aquel entonces eso era una idea revolucionaria.

Azariah fue un gran evangelista con una pasión por el testimonio cristiano. Participó en un movimiento masivo hacia el cristianismo durante su episcopado y un biógrafo comenta:

‘A él le parecía que la obligación de extender el Reino de Cristo en la tierra debería recaer principalmente sobre cristianos ordinarios, cada uno dando su testimonio por obra y palabra, mediante las pruebas de una vida transformada y una parte activa en el evangelismo.’

Lucha

La vida cristiana es una vida de victoria en Cristo, pero eso no descarta el sufrimiento intenso, la oscuridad y el dolor. No es muy común que los anglicanos acojan el ‘evangelio de la prosperidad’ o un enfoque mágico a los milagros. La lucha es humana y supernatural, personal y social y en ella interviene una batalla por la rectitud y la justicia.

El antiguo Arzobispo de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu, ganador del Premio Nobel de la Paz de 1984, es quizás el anglicano más conocido del mundo. Su función clave en la lucha por la justicia en Sudáfrica ilustra este tema anglicano (y cristiano).

‘Yo creo fervientemente que cuando el estado hace las cosas que son apropiadas, entonces impone la obediencia. Pero cuando se sale de sus límites, cuando quiere reclamar para sí lo que a Dios pertenece, entonces es deber religioso condenar su abuso del poder…’

‘Debemos ser la Iglesia de los pobres y de los marginados, de quienes no tienen poder ni voz. Debemos convertirnos en su voz y luchar por darles poder, y ayudarlos a que se ayuden a sí mismos para que puedan recibir su patrimonio: el patrimonio de la libertad de los hijos de Dios…’

‘Qué país tan increíble será cuando negros y blancos tomados de la mano caminen hacia el futuro cuyas gloriosas vistas Dios ha dejado abiertas frente a nosotros.’

Esta característica de la espiritualidad anglicana ilustra cómo coincide lo personal y lo comunitario, los aspectos interiores y exteriores de nuestra fe. Muchos de los asuntos que se tratan en la unidad 7: La agenda anglicana de hoy, también son parte de nuestra espiritualidad de lucha por el reinado de Dios y su justicia. Nuestros problemas sociales y nuestra acción política también son parte de nuestra espiritualidad.

‘Todo miembro de la Iglesia tiene la obligación de avanzar hacia el ejército de quienes continúan lo que Cristo vino a hacer… de lo contrario, deniega su bautismo.’

Obispo de Dornakal V.S. Azariah

Ensayo breve 2: Sarah Clark