La misión anglicana a Jamaica y a la India funcionó sobre el modelo dependiente de misión. Cada una era una misión de una Iglesia y una nación que era económica y políticamente más fuerte. los tres ‘autos’En el siglo XIV, en la Sociedad Misionera de la Iglesia Anglicana (Church Missionary Society, CMS) surgió una nueva visión. Tristemente, en aquel entonces no se completó y la Iglesia no pudo aprovechar la oportunidad para discernir un enfoque más cristiano para la misión. Ese fue el llamado de Henry Venn para ‘los tres autos’ [The Three Selfs]: Venn fue secretario del CMS desde 1841 hasta 1872. Llegó a reconocer que era imposible proclamar el evangelio alrededor del mundo a menos que se siguiera un método radical. Había demasiada gente a quien predicarle y demasiados idiomas que aprender. La evangelización en un idioma extranjero por lo general no daba buenos resultados. Los misioneros occidentales a menudo fallecían a causa de enfermedades locales antes de haber logrado casi nada. Para Venn, la única esperanza de predicar el evangelio en todos lados era encomendar la misión de la Iglesia a una iglesia local en cada lugar. La Iglesia de cada país, de cada cultura, tendría que ser autosuficiente, autogobernada y autopropagante. Liderazgo autóctonoLa idea de la Iglesia local como la clave de la misión iba mano en mano con el énfasis repetido de Venn sobre eutanasia, la ‘buena muerte’ de las agencias misioneras tan pronto pudieran entregar el trabajo de la misión. De esta visión nació la primera ordenación de un candidato afroanglicano en 1843, – Samuel Ajayi Crowther. Crowther adquirió importancia como líder de la expedición de Nigeria en 1841; la finalidad de la misión era debilitar el comercio de esclavos creando exportaciones alternativas y abriendo el interior. Él fue ordenado en Londres y volvió a Yorubaland para realizar obra cristiana. Llegó a dirigir la nueva Misión de Nigeria en 1857 y en 1864 fue ordenado obispo. La Misión de Nigeria fue una empresa africana y Crowther estaba en el banquillo de los acusados. Si el experimento salía bien (según los europeos), entonces el fallo sería a favor del liderazgo africano. De lo contrario, prevalecerían los prejuicios raciales y culturales. La Misión se topó con grandes dificultades. Eso se debió en parte a la falta de sinceridad de algunos misioneros ingleses, a las tensiones entre quienes querían evangelizar y quienes querían comerciar y las dificultades prácticas del transporte, etc. Se inició una investigación y quienes le habían hecho la tarea imposible desde el principio, obligaron a Crowther a renunciar. Su sucesor en el obispado fue un inglés. El liderazgo local de la Iglesia Anglicana en África se consignó al futuro lejano de la década de 1950, casi un siglo después. A la luz de la visión original de Venn, compartida por muchos otros aún en esas épocas tempranas, esta fue una historia triste y escandalosa. La idea de autonomía, visión y responsabilidad local sigue siendo una de las claves de nuestro entender de misión en la actualidad. |
Un panorama del siglo XXEn la reunión del Consejo Anglicano Consultivo de 1993, el Arzobispo de Cantórbery, George Carey, dio una plática plenaria sobre misión y evangelización. En ella expuso los siguientes principios: La misión es local La misión se incultura La misión es compartida La misión la llevan a cabo iguales La misión mira hacia afuera
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