En la Conferencia de Lambeth de 1998, una Resolución elogió la experiencia hasta ese momento de la Década de Evangelización. Se arrepentía de los fracasos de la Comunión Anglicana en su misión y evangelización y expresó una determinación de que los ímpetus de la década no se perderían. Los Obispos recomendaron que se diera prioridad a alcanzar a aquellos que nunca habían escuchado o nunca habían respondido a la palabra de Cristo y a reavivar a aquellos cuyo amor se había enfriado. El llamado de la Década de Evangelización hecho diez años antes no inventó la evangelización como una necesidad ni como una prioridad para los anglicanos. Simplemente le recordó a la Comunión Anglicana que la misión de Dios es un imperativo cristiano y, por lo tanto, la evangelización no es algo adicional optativo. Se creía que muchos habían ignorado u olvidado esta tarea. Pero si es una acción cristiana fundamental, también es una acción anglicana fundamental. Hace unos cuantos años, el Arzobispo de Cantórbery, George Carey, describió los distintivos de la evangelización anglicana en una reunión del Consejo Consultivo Anglicano: El evangelismo es encarnativoEl evangelismo es encarnativo pues se identifica con las dichas y dolores de la comunidad local. En el mejor de sus casos, el sistema anglicano parroquial es testigo de una preocupación por la comunidad local, sin excepción. Es un sistema integral ya que se toma muy en serio todas las necesidades y deseos de la comunidad local y busca responder a ellas de forma íntegra. Pero es encarnativo también porque es testigo de Jesucristo, la Palabra de Dios hecha carne. Hay un solo Evangelio: ‘una Iglesia, una fe, un bautismo, un Dios y un Padre de todos nosotros’. La encarnación de Dios en Cristo nos recuerda de la misión universal o católica de Dios, la cual no puede ser moldeada por la conveniencia local. Nuestra autoridad para evangelizar está fundada en las Escrituras y en particular en sus relatos de la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. La evangelización es pastoralLa evangelización es pastoral pues se preocupa por la gente y no sólo por su conversión. El Arzobispo habló con palabras fuertes contra el evangelista americano Jerry Falwell, quien ha dicho que nuestro único propósito en la vida es proclamar a Cristo y darlo a conocer. Él llama a esto una peligrosa verdad a medias pues los cristianos han de cuidar, como Cristo cuidó, a la gente a quien acuden con las Buenas Nuevas y a quienes llegan como las Buenas Nuevas. También es pastoral pues la evangelización se dirige hacia las comunidades y hacia los individuos. La evangelización de comunidades enteras es un recordatorio para los cristianos anglicanos del occidente de que muchas culturas poseen un sentido de comunidad más fuerte que ellos y que el evangelio no socava la comunidad, sino que la crea. Ese tipo de evangelización considera con mucha seriedad las relaciones entre los seres humanos, mirando hacia Jesús tanto para confrontar como para completar esas comunidades.
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La evangelización es sacramentalLa evangelización es sacramental porque la vida de la Iglesia se toma muy en serio los dos sacramentos y refleja su mensaje subyacente. ‘Nosotros, como este cuerpo, debemos ser fraccionados para poder ser compartidos. Los cristianos que están atrapados por los valores de nuestras culturas, como el materialismo, el individualismo y el autoritarismo deben ser fraccionados continuamente para poder compartir la vida de Dios.’ También es sacramental porque la evangelización considera todos los puntos de contacto con no cristianos como puertas de oportunidad. Siempre que la gente habla de Dios, independientemente de que sea de forma vaga y de sus términos, el Dios y Padre del Señor Jesucristo está entrando a su vida. La evangelización sacramental aprovecha esas oportunidades en lugar de tratar de derribarlas. La evangelización es catecumenistaEs catecúmena porque los convertidos se vuelven discípulos. El acto de conversión, bien sea repentina o a lo largo de un periodo de tiempo, no es el final del camino. Es una crisis a través de la que el renacimiento da lugar al crecimiento, a la madurez y al ministerio cristiano. Las iglesias anglicanas son iglesias con un catecismo, un cuerpo de enseñanza cristiana que los nuevos discípulos tienen que aprender y seguir como modelo para darle forma a su vida. Ya no existen los días en que uno se tenía que aprender de memoria todo el catecismo, pero la idea de catequesis sigue sana y salva, y varias Provincias Anglicanas están creando nuevas formas del catecumenado. También es catecúmena porque reconoce la responsabilidad de evangelización que tiene cada cristiano, incluso los nuevos discípulos. Esta responsabilidad recae con igual peso sobre la mujer que sobre el hombre, sobre los laicos como el clero y sobre los jóvenes como los ancianos. El catecumenado debe preparar a la gente no sólo para la confirmación sino también para la misión. La evangelización es inteligente y espiritualLa evangelización es inteligente y espiritual porque no llama ni sólo a la razón y ni sólo al corazón. Esta es otra ilustración de la manera en que la Iglesia Anglicana se rehúsa a tomar partido en muchos asuntos y prefiere encontrar el equilibrio.
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