Vendar las heridas

Muchos grupos cristianos hacen tanto hincapié en la conversión personal y en el inevitable fin del mundo que dedican muy poco o nada de tiempo a la acción social.

El anglicanismo no se siente en libertad de pensar a su propia manera. A partir de 1888, toda Conferencia de Lambeth ha reconocido que los cristianos han de alimentar al hambriento, alojar al que no tiene techo, atender a las necesidades físicas de quienes los rodean, sin importar cómo puedan responder al evangelio.

Esa acción de cuidado puede ser considerada, tanto por quien da como por quien recibe, como una obra de caridad. En el anglicanismo moderno, normalmente se entiende como un acto de justicia, en observación de los mandamientos de Dios en Amós 7.

l mundo en que viven los cristianos puede no ser el mundo que esperan, pero deberán trabajar en él para hacer realidad ahora el deseo de Dios, hacer presente el ‘Reino’ de Dios.

Esta tarea tiene tres aspectos, reflejados en las últimas tres partes del llamado a la Década de Evangelización (ver la página 31, centro de la columna izquierda):

Servicio

La Iglesia Cristiana es una iglesia de servicio. Servimos a Dios; servimos a su pueblo en la Iglesia; servimos al mundo para que se pueda convertir en el Reino.

LA TEOLOGÍA DEL REINO
Una teología anglicana del Reino reconoce, junto con muchas otras principales tradiciones cristianas, que este mundo pertenece al Reino de Dios. Las referencias en el Evangelio de Mateo al ‘Reino del Cielo’ no significan que el Reino de Dios está en otro lugar, un lugar a donde llegamos cuando morimos, un gueto que creamos para nosotros para que podamos escondernos del mundo. El Reino del Cielo o el Reino de Dios es de este mundo y del otro mundo, porque Dios es el Dios de los vivos y de los muertos.

Esto se podría ilustrar de miles de maneras. Un ejemplo de Sudáfrica hará más real esta idea abstracta:

‘En 1993 la organización sudafricana de salud y servicios sociales, South African Health and Social Services Organisation, en colaboración con la Iglesia de la Provincia de Sudáfrica, instituyó un Centro permanente para la salud y los derechos humanos en Cowley House sobre la Calle Chapel en Ciudad del Cabo. El Centro es una organización de servicios de salud que utiliza una red de profesionales pagados y voluntarios que ofrecen servicios de salud básicos a individuos, familias y comunidades directamente afectados por actos de violencia política…

En su trabajo, el Centro para Traumatismos intenta ayudar a la gente que han sido víctimas de violencia política y otras violaciones de los derechos humanos como la tortura, el encarcelamiento político, la detención, la violencia agrícola y el asesinato y las masacres…

También intentan facilitar servicios de salud idóneos, compasivos e íntegros, sin tener en cuenta la raza, el sexo, el credo ni la afiliación política. El Centro no tiene ninguna afiliación política, no es una organización del gobierno y está en pro de la liberación de toda la gente del país, con un enfoque multidisciplinario e interreligioso a la curación…

Los servicios del Centro incluyen servicios psicológicos, clínicos y espirituales, como psicoterapia para individuos, grupos y familias, intervención en crisis, terapia con artes creativas, consejo pastoral, grupos de apoyo para los sobrevivientes y ayuda para los trabajadores de primera línea. Los servicios médicos incluyen detección, hacer recomendaciones y otras actividades.

Anote todos los ejemplos que se le ocurran de participación de su iglesia en servir las necesidades del mundo como parte de su trabajo para el Reino, bien sea en colaboración con otros o por su propia cuenta. Luego, anote las áreas en las que piensa deberían participar más para ser fieles al llamado de Dios.

Justicia

El servicio responde a la necesidad. Es como un servicio de hospital, que cuida a quienes están enfermos o lisiados. Pero el Reino no es tan sólo un lugar a donde se nos llama para responder a situaciones a medida que ocurren. La curación y el cuidado es una cosa; la prevención es otra. Mucha angustia, enfermedad y maldad para la que ofrecemos remedio se tiene que impedir antes de que ocurra. Por eso los cristianos anglicanos creen que hay un aspecto de justicia en las obras del Reino.

Piense en la ilustración de Mabo (página 67). ¿Cómo cree que un acto de justicia podría prevenir el sufrimiento y al mismo tiempo curarlo?

Lambeth 1998 autorizó muchas resoluciones que piden justicia, incluso una (la Resolución 1.5) sobre las Personas Desarraigadas y Desplazadas:
Esta Conferencia compromete a sus miembros a:

(a) promover dentro de la Comunión anglicana y más allá una mayor conciencia de la situación difícil de las personas arraigadas y por fuerza desplazadas… y las causas de dicho trastorno, incluso la Deuda del Tercer Mundo, el conflicto religioso, la privación económica, la opresión política y la degradación del medio ambiente…

(b) fomentar la representación eficaz en nombre de las personas arraigadas y desplazadas dentro de la Comunión anglicana…

Debido a que la lucha por la justicia es tanto de carácter político y económico como social, los anglicanos a menudo se encuentran actuando políticamente. Aunque hay desacuerdo en cuanto a la naturaleza de esta actividad, los anglicanos tienden a suponer que deben ‘intervenir’ en la lucha de alguna manera. En esto, el anglicanismo difiere de muchas iglesias más nuevas que fomentan el retiro, aislamiento y silencio político.

¿Está usted de acuerdo con que la Iglesia participe en acción política? ¿Cuáles son sus razones para la postura que toma y cuál media, en su caso, ha tomado como resultado?

Mayordomía

La ecología ahora claramente está en la agenda anglicana internacional. Esto es testigo del hecho de que los anglicanos creen que la salvación es corporal así como individual, que afecta el cuerpo, la mente y el espíritu y en ella participa toda la creación. Subraya un concepto más antiguo y más fácilmente reconocido: el de mayordomía. Los anglicanos en el pasado quizás se quedaron con la idea de mayordomía financiera, pero el principio abarca mucho más.

La ecología nos recuerda que no somos propietarios de la creación sino mayordomos de todo lo que tenemos. Lo que tenemos es un fideicomiso para Dios. Nos ha sido legado gracias a la prudente mayordomía de nuestros antepasados, y lo tenemos en fideicomiso para nuestras familias y comunidades y para las generaciones futuras. Por lo tanto, ecología puede significar limpiar el petróleo de las aves causado por un derrame o asegurar que plantemos tantos árboles como árboles talemos o puede ser aprender a cultivar en formas que no causen la erosión de los suelos ni pérdidas de agua. Estas cosas le importan a Dios.

A veces se ha dicho que la ecología es una preocupación occidental, porque sólo los occidentales pueden darse el lujo de proteger el medio ambiente. Es cierto que la manera en que se interpreta la ecología en la Iglesia del Primer Mundo suele sonar irrelevante para los cristianos del resto del mundo. La realidad es que muchas sociedades tradicionales han cuidado el medio ambiente con mucho más cuidado que las denominadas sociedades modernas, venerando y honrando el orden creado como un amigo, en lugar de explotarlo como un objeto que ha de ser saqueado. Bien sea que hablemos de la ecología o la espiritualidad de la creación, se nos recuerda que, aunque nuestra preocupación por la Tierra cambia de un lugar a otro, en todo lugar se nos llama a reconocer que Dios es dueño y Señor de todo y que nosotros somos los mayordomos de su santa creación.

Haga una lista de las preocupaciones ecológicas o de mayordomía de su iglesia y las formas en que actualmente las están tratando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mantener el cuerpo sano