Hemos hablado sobre el ministerio y la misión de la iglesia mayormente en términos de los ministerios ordenados en el anglicanismo. Existe un peligro de pensar que el ministerio pertenece a los obispos, los presbíteros, diáconos y otras personas autorizadas o encomendadas por la iglesia. Ellos tienen su lugar, pero los anglicanos creen en el ministerio del pueblo entero de Dios, aunque a veces se hayan comportado al contrario.
Las iglesias anglicanas suelen pensar y actuar de una manera muy ‘clerical’, pero la Comunión Anglicana está tratando de recuperar una práctica y perspectiva más equilibrada. El ministerio ordenado sólo existe para hacer posible que todo el pueblo de Dios cumpla su llamado.
Hace algunos años (1987), un informe de la Iglesia de Inglaterra comenzaba diciendo:
‘Debido a que todos los seres humanos están hechos a la imagen de Dios, se les llama a que se conviertan en el Pueblo de Dios, siervos y ministros y ciudadanos del Reino, una nueva humanidad en Jesucristo. Aunque nuestra tendencia a pecar nos contamina, la maravillosa gracia de Dios y su amor nos ofrecen a todos esta vocación cristiana común. Dios permite a cada quien que rechace su llamado; pero el llamado es para todos, sin excepción.’
La vocación, o llamado, de los laicos, con lo que queremos decir el pueblo entero de Dios, se puede resumir bajo estos tres encabezados:
Dios llama a la Iglesia entera a que divulgue Su misión al mundo
La Conferencia de Lambeth de 1998 dijo:
‘Por su Bautismo, todos los miembros del pueblo como Cuerpo de Cristo se entregan a su ministerio en el mundo… No tiene límites de edad, educación, posición social ni ningún otro criterio…’
En esta misión interviene todo cristiano en todas las esferas de la vida, en:
- los ministerios de su iglesia —eso muy bien podría incluir elementos evangélicos, pastorales y litúrgicos
- sus ministerios con la familia, amigos y vecinos
- su ministerio en su trabajo cotidiano —se incluyen las dimensiones sociales, educacionales, culturales y políticas de la vida cotidiana
- sus ministerios en el mundo del ocio y el descanso
Una teología anglicana del laicado dice que no hay espectadores, sólo participantes en la misión de Dios.
Dios llama a todo el pueblo de Dios al ministerio de servicio
Se llama a todos los cristianos a compartir el servicio cristiano. Ese servicio se dirige hacia fuera, hacia el mundo, así como hacia adentro, hacia la iglesia.
El pueblo de Dios aporta a la iglesia toda una gama de dones: toma de decisiones, organización, cuidado, alimentación, capacitación y visión. No es el clero quien dirige la iglesia, sino todo el pueblo de Dios, algunos de cuyos integrantes están ordenados.
El pueblo de Dios también aporta esta misma gama de dones al mundo:
- para luchar por la justicia política, social y económica
- para llevar a los demás la compasión y amor de Cristo
- para vivir la vida de Cristo de tal forma que el mundo llegue a reconocer que hay una manera mejor Vivir en santidad es servir al mundo volteándolo de cabeza
El presbiterado pertenece a todos los creyentes
‘Reconocemos que el cimiento de todo ministerio es el presbiterado real de todo el pueblo de Dios dentro del cual… se llama a todo cristiano a ejercer un ministerio de presencia, amor y servicio’. (Lambeth 1988)
Examinamos seis roles del presbítero ordenado (de la página anterior). Esos roles pertenecen también a la iglesia en general y son ejercidos por los laicos a su propio modo.
Otra manera de describir el ministerio sacerdotal es decir que el sacerdote siempre ha hecho tres cosas:
- bendice
- absuelve
- sacrifica
Se pueden imaginar diferentes maneras de que un presbítero ordenado hace estas tres cosas. Pero debido a que todos los cristianos pertenecen al sacerdocio de todos los creyentes, Lambeth 1988 hace hincapié en que ‘el ministerio del laicado también debe, a su propio modo, bendecir en el nombre de Dios, absolver en el nombre de Dios y celebrar el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.’ El presbítero desempeña esas funciones en el contexto de la iglesia; el laicado desempeña esas funciones en el contexto del mundo, para el cual existe la iglesia para salvarlo.
- Los cristianos bendicen el mundo declarando que el mundo es de Dios, creado y redimido por Él.
- Los cristianos absuelven al mundo viviendo el perdón de Cristo en el mundo a través del poder del Espíritu.
- Los cristianos celebran el sacrificio de Jesús cuando comparten la tragedia y sufrimiento del mundo y lo incorporan en su experiencia de la muerte expiatoria y resurrección de Cristo.
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DIÁCONOS Y SIMILARES
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Hay un problema en el anglicanismo con el entendimiento contemporáneo de la función de un diácono. Esto es un problema medieval que las Iglesias Anglicana y Católica Romana heredaron de la tradición. Diakonia significa ‘servidumbre’ y los diáconos simbolizan el llamado de toda la iglesia al rol de siervo. Pero luego esa verdad se esconde debajo de un deseo de ‘ascenso’, pues la mayoría de los diáconos tan sólo son diáconos durante el año más o menos que tarda su ordenación en el presbiterado.
Se han hecho algunos experimentos en el anglicanismo para establecer un diaconado permanente. No obstante lento, pero seguro, los diáconos permanentes (en particular donde no hay muchos presbíteros) sienten un llamado al presbiterado y piden ser presbíteros.
Lambeth 1988 le dio mucha importancia al asunto en su agenda:
‘Confiamos en que hay una necesidad de una expresión más creíble por parte del diaconado. Necesitamos redescubrir el diaconado como un orden suplementario del orden del presbiterado en lugar de meramente el orden de transición que es en la actualidad. Deberíamos asegurar que dicho diaconado no ponga en peligro el ministerio de los laicos sino que trate de equiparlo y avanzarlo. Además, dicho diaconado, serviría para renovar la diaconia de la Iglesia entera.
En algunas partes de la Comunión Anglicana las cuestiones sobre el diaconado se complican debido a la función cambiante de los catequistas y de los lectores laicos. El teólogo Amos Kasibante de Uganda recientemente dijo: ‘Los tres ministerios formales (obispo, presbítero, diácono) son desafiados por la experiencia de la Iglesia Africana, en la que una parroquia comprende a varias congregaciones circundantes, dirigidas por catequistas. Esta realidad no se puede absorber bajo el encabezado de liderazgo laico. El oficio de catequista se puede encontrar en la historia primitiva de la iglesia. Los catequistas en partes de África y en otras zonas como la Diócesis de Guyana en la Provincia de Antillas son responsables del culto cotidiano, del trabajo pastoral y de la misión de sus iglesias locales. Ellos oran, enseñan, preparan a la gente para el bautismo y la confirmación, realizan funerales y dirigen el culto semanal de la parroquia excepto cuando el presbítero puede visitar. En otros lugares, los lectores laicos (o simplemente ‘lectores’) cumplen esta tarea. En el cumplimiento de un ministerio tan fructífero y necesario, los catequistas, lectores y miembros laicos de las comunidades religiosas operan en lugar del ministerio pastoral del diácono o presbítero. En ciertas ocasiones (y sólo en algunas Provincias) el obispo los autoriza a dar comunión a partir del sacramento reservado que ha sido consagrado al presbítero parroquial en alguna visita infrecuente.
Amos Kasibante ha preguntado si dichas personas deben ser ordenadas como diáconos. En algunos lugares, a esas personas las ordenan como presbítero y le llaman ‘ministro ordenado local’. La pregunta de cómo definir la relación de dichos ministerios laicos del diaconado o del ministerio ordenado en general sigue irresuelta.
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