Ensayo breve 4: Josephine Kimuyu

Josephine Kimuyo es del pueblo de los akamba y nació —en sus propias palabras— en una familia de la Sociedad Misionera de la Iglesia (Church Mission Society, CMS) en Machakos Town, Kenya en 1965. La parroquia fue fundada por misioneros de la CMS quienes establecieron un centro de culto y sesiones dominicales de catequesis, así como una escuela diurna cerca del hogar de Josephine.

Su padre falleció cuando ella tenía 15 años y su hermano asumió la responsabilidad de su crianza. Él era miembro de esta Iglesia Anglicana, maestro de la escuela dominical, líder de un grupo de jóvenes y miembro del coro y se describía a sí mismo como cristiano renacido en la tradición del avivamiento en el oriental africano —parte de la historia del anglicanismo en esa región.

Por influencia de su hermano, Josephine comenzó a tomarse muy en serio su fe y discipulado y cuando cumplió 20 años de edad tuvo que decidir entre la carrera de enfermera y el estudio teológico. Sus parientes se oponían a la idea de la universidad teológica porque pensaban que se convertiría en una monja católico-romana y lo que ellos deseaban es que ella se casara.

Al final decidió unirse al Church Army, una organización evangelista y social fundada en el siglo XIX por la Iglesia de Inglaterra en respuesta al reto del Ejército de Salvación. Josephine hizo estudios universitarios en Nairobi, junto con estudiantes de Uganda y Tanzania, y realizó su primer año de servicio en la Diócesis de Eldoret entre el pueblo nandi. En su segundo año trabajó en un lugar más urbano con emigrantes masai en la ciudad.

Al finalizar el curso se mudó nuevamente a la Diócesis de Machakos (en 1987) como Asesora Diocesana para la Escuela Dominical y también trabajó en el Departamento de Ministerios Juveniles. Después de cuatro años en ese puesto fundamental de educación cristiana, en 1992 pasó a ser Administradora del Centro Diocesano para los Ciegos.

Mientras, ya había decidido casarse, con William Matolo, Deán de All Souls’ Cathedral en Machakos.

Josephine tiene un pasado anglicano y, al igual que su hermano, se describe a sí misma como cristiana renacida. Ella se explica a sí misma de la siguiente manera:

‘Yo pensé que era cristiana porque mis padres eran cristianos, pero no entendía el significado de nacer otra vez. Cuando era joven, pensé que era demasiado joven para nacer otra vez, porque quería explorar las cosas del mundo sin por ello dejar de ir a la Iglesia. En algunos congresos para jóvenes a los que asistí me hablaron sobre la necesidad de entregarle mi vida al Señor. En aquel entonces dije No. Sin embargo, en una reunión al aire libre, Dios me dijo: “Vengan a mí todos los que están cargados.” Me di cuenta que yo era así y que necesitaba arrepentirme y entregarme a Cristo. Pero pensé: “Si paso al frente, mis compañeros se burlarán de mí.” Así que no lo hice, pero al llegar a casa no encontré la paz. A media noche desperté a mi cuñada para que ella pudiera rezarle a Dios porque yo no me creía digna. Eso fue cuando nací otra vez, el 15 de agosto de 1984.’

Hay dos cosas asombrosas del testimonio de Josephine. La primera es la importancia de la crianza en un hogar cristiano con la práctica continua y uniforme de la fe en su expresión anglicana. La segunda es el ‘momento de decisión’, que le ayudó a entender que era necesario que le correspondiera la fe que heredó. Ella tenía que vivir su fe bautismal como discípulo. Eso lo ha hecho de muchas maneras diferentes, en particular a través del Centro para los Ciegos.