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CARTA ABIERTA A LA OBISPA PRESIDENTA

Bogotá, DC, julio 19 de 2007

Reverendísima
KATHARINE JEFFERTS SCHORI
Obispa Presidente y Primada de la Iglesia Episcopal (TEC)
E. S. M.

Querida Obispa Presidente:

Aprovechando su visita a nuestra Diócesis de Colombia, queremos, como COMITÉ PERMANENTE Y CLÉRIGOS de la Diócesis de Colombia, comprometidos con la Iglesia y concientes de que es necesario rodear al Obispo Diocesano para respaldarlo en su gestión, presentar a usted, la situación actual de nuestra Iglesia.

Después de un largo episcopado del Obispo retirado BERNARDO MERINO, quien manejó la Diócesis de Colombia sin mucha proyección misionera, con muy pocos frutos de crecimiento y bajo un autoritarismo extremo, hemos logrado en los últimos seis años, bajo el episcopado y efectivo liderazgo del Reverendísimo FRANCISCO DUQUE, estabilizar la labor misionera de la Iglesia.

UNA MIRADA LIGERA AL PASADO

Recibimos la Diócesis con apenas once congregaciones, entre parroquias y misiones, distribuidas en muy pocos lugares de la geografía nacional y con apenas dieciséis clérigos entre presbíteros(as) y diáconos(as), de los cuales solo nueve tenían trabajos pastorales asignados.

El déficit económico por el que atravesábamos, superado ya, gracias a los buenos oficios del Obispo Diocesano, del Comité de Finanzas y del Tesorero, impedía cumplir con los compromisos de la misión propia de la Iglesia.

Con tristeza tenemos que aceptar, que no teníamos ningún trabajo social, lo cual nos alejaba de la opción por los pobres, característica del verdadero compromiso evangélico.

Adicionalmente es preciso anotar, que teníamos en ese entonces, muy poca participación ecuménica y la labor de la Iglesia en este campo, estaba profundamente debilitada.


EL HOY DE LA IGLESIA COLOMBIANA

Gracias a los buenos oficios del Obispo FRANCISCO y a la entrega sincera de muchos clérigos y laicos, la Iglesia hoy puede presentar un balance extraordinariamente positivo.

Hemos crecido.

En el 2002 teníamos once congregaciones, hoy tenemos veinticinco, distribuidas por gran parte de la geografía nacional.

En el 2002 teníamos diecisiete clérigos, hoy tenemos veinticinco; conviene precisar que de los diecisiete que teníamos en el 2002, sólo permanecen activos en el ministerio siete, pues ocho de ellos(as) dadas algunas situaciones de indisciplina, fueron declarados canónicamente en abandono de la comunión y a otros dos se les concedió la licencia para cambiar de residencia canónica. Las razones de la declaratoria de abandono las expondremos más adelante.

Todos los clérigos que permanecen activos tienen trabajos pastorales definidos, conviene destacar que aunque muchos de ellos son autosostenidos (obreros), todos dedican a la Iglesia sus mejores esfuerzos.

En el 2002, no pertenecíamos a ninguna organización ecuménica, hoy tememos una amplia participación.

En el 2002, no teníamos ningún trabajo social, hoy la Iglesia lidera seis trabajos sociales de ayuda a los más necesitados, ancianos, niños, desplazados.

Hoy en Colombia, la Iglesia Episcopal es ampliamente conocida.

En el pasado la participación de los laicos, estaba absolutamente limitada, hoy los laicos son la fortaleza de la Iglesia, hemos crecido en membresía, según los cálculos estadísticos, en cinco años hemos crecido en un 152%.

ALGUNAS SITUACIONES DISCIPLINARIAS QUE DEBEN CONOCERSE

En lugar de asumir unánimemente los compromisos que exigía el nuevo desarrollo de la Iglesia y la dedicación de tiempo y esfuerzos al trabajo misionero, algunos clérigos se declararon en rebeldía e iniciaron una campaña de descrédito tanto a la persona del Obispo Diocesano como a los miembros debidamente elegidos del Comité Permanente; fue tal la campaña de descrédito que se atrevieron a crear un malestar en la Convención Diocesana del año 2005; al ser democráticamente vencidos en los debates de la Convención, se dedicaron a escribir toda clase de correos desacreditando el desarrollo de la Iglesia y desautorizando las decisiones del Obispo, de la Convención y del Comité Permanente.
En mayo del año 2005 y continuando la campaña de descrédito, se dirigieron al entonces Obispo Presidente, Reverendísimo FRANK GRISWOLD, argumentando su escrito con falacias y mentiras; no obstante esto, la queja de los mencionados clérigos, siguió su curso y una vez agotados los trámites canónicos, el Obispo Presidente determinó que no había méritos para proceder. De esta decisión obran las pruebas en los archivos diocesanos.

Conviene precisar también en este momento, que la intención final de los mencionados clérigos, era la de entorpecer la nominación del Obispo Diocesano FRANCISCO DUQUE como candidato a Obispo Presidente.

Pasada la Convención General del 2006, que la eligió a usted como Obispa Presidente, regresamos a la Diócesis y la campaña de indisciplina de los mencionados clérigos continuó; ante tal situación y a fin de evitar daños irreparables al buen ordenamiento de la Iglesia, el Obispo inhibió temporalmente a los mencionados clérigos (Canon IV; 2, 7).

Los clérigos en mención, solicitaron audiencia al Comité Diocesano de Revisión, que en nuestro caso y de conformidad con las normas canónicas es el Comité Permanente (Canon IV, 3, 1). Con la aceptación de su solicitud, diligentemente se le notificó a cada uno el lugar, el día y la hora de su audiencia; pero ninguno asistió ni presentó justificación formal de su ausencia. No obstante, el Comité de Revisión se dio a la tarea de estudiar caso por caso y concluyó que el Obispo había obrado de manera recta, pastoral y canónica, y en consecuencia ratificó las inhibiciones impuestas por el Obispo. Ratificación que estuvo acompañada por el llamado fraterno a la reconciliación y a la búsqueda conjunta de la unidad. Los documentos que acreditan estos trámites obran en los archivos diocesanos.

Habiendo transcurrido más de seis meses, sin que los mencionados clérigos se hubieran retractado de su indisciplina, el Obispo solicitó consentimiento al Comité Permanente para liberar a los clérigos inhibidos de los dones y de la autoridad espiritual conferidos en la ordenación (Canon IV, 10, 2), fue así como vistas todas las posibilidades y a fin de mantener el sano orden de la Iglesia, el Comité Permanente en reunión ordinaria del 21 de abril del presente año, unánimemente dio al Obispo su concepto favorable para proceder.
Los clérigos y clérigas en mención son:


CARLOS ARTURO GARCIA
RAMON GERARDO JARAMILLO GONZALEZ
ERNESTO ALVAREZ VELASQUEZ
MARIO CADAVID VALENCIA
OLGA INES BOHORQUEZ RINCON
OLGA LUCIA ALVAREZ BENJUMEA
IGNACIA JINETE TAPIAS JAIME FONSECA SOSA


Aunque lamentamos esta situación, estamos seguros de haber obrado en rectitud y en defensa de los intereses generales de la Iglesia. Y, además, dejamos constancia de que en ningún momento el Obispo ha dado por terminadas las posibilidades del diálogo y el acercamiento.

Respetada Obispa Presidente y Primada, reciba de parte del Clero de nuestra Diócesis y del Comité Permanente, un afectuoso y fraterno saludo.

En el amor del Cordero.

EL COMITÉ PERMANENTE:


LOS DEMÁS CLERIGOS DIOCESANOS


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