Sangre
latina renueva Iglesias anglosajonas
Tomado de DIARIO
RUMBO (HOUSTON)
Por: Orlando Gamboa
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BICULTURAL. EL CURA ÓSCAR HUERTA,
DE MÉXICO, Y LA SACRISTANA CECILIA WHITEHURST.
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El La feligresía original da paso a
los centenares de hispanos que llegan.
Los viejos feligreses anglosajones de la Iglesia
Episcopal San Pablo reconocieron el avance hispano de los últimos
cinco años y con una fiesta dieron paso al bilingüismo
y la biculturalidad.
Hoy superan fácilmente el problema de
que los nuevos no saben inglés ni los viejos español:
en las juntas parroquiales hablan los dos idiomas de forma simultánea.
Tal vez el Espíritu Santo haga el resto.
"Se busca que en la junta todos sepamos
la misma cosa al mismo tiempo", explicó la senior
guarder Peggy Fleissherm, considerada como la máxima
autoridad de la parroquia. Esto se complementará con
clases bilingües para todos.
Además, en la nueva junta, dos de los
catorce miembros son hispanos: la mexicana María Saldívar
y el salvadoreño Patrocinio Escobar. Y el mexicano Óscar
Huerta es uno de los dos sacerdotes.
Por décadas, esta iglesia enclavada
en el Tercer Barrio fue una de las más características
de Houston, con su mayoría de blancos angloparlantes.
Luego llegaron unos pocos afroamericanos que desplazaron a varios
blancos, y luego los hispanos, que lo desplazaron todo.
La feligresía de San Pablo debería
ser, ahora, solo hispana. Sin embargo, quienes se mudaron del
barrio no se desvincularon de la iglesia. Algunos feligreses
viajan desde Sugar Land o desde Clear Lake para asistir a los
oficios o a las reuniones de la junta parroquial.
El cambio se refleja en la presencia de decenas
de mexicanos y salvadoreños que hallaron en la liturgia
episcopal casi todo lo perdido de su práctica católica,
y que fueron recibidos sin rechazo por los parroquianos de siempre.
Según el sacerdote Robert W. Wawee,
en vez de decir "cortemos y vámonos", los feligreses
se quedaron para vincular a los nuevos.
Y el Fall Rally Day, fiesta tradicional episcopal,
fue el momento adecuado: hubo comida, música, amistad
y apoyo médico gratuito.
Según Huerta, la fiesta permite "estrechar
vínculos e iniciar actividades de unidad, entendimiento
y comprensión, con algo tan elemental como charlas bilingües".
"Este es un acontecimiento para dar la
bienvenida a nuestros vecinos", explicó Wawee en
un documento. "Nos emociona servir a la población
inmigrante de esta parte de Houston, a través de aprender
a hacer una iglesia multicultural y dar servicio a quien lo
necesita".
Y para consolidar la idea, los sacerdotes y
los feligreses recurren a tener los domingos dos misas en español
y a hacerse reconocer bajo la denominación Episcopal
Fellowship/Iglesia San Pablo.
El crecimiento de la feligresía hispana
de esta iglesia tal vez tenga que ver con el parecido entre
sus antecedentes católicos y la liturgia episcopal, que
también se dice católica, aunque no romana. Es
decir, no reconoce la autoridad del Papa.
"La única diferencia grande es
que los sacerdotes son casados", explicó la salvadoreña
Georgina Velásquez. "Del resto, Jesucristo es el
mismo, Dios es el mismo y la comunión es la misma".
Para la sacristana Cecilia Whitehurst, "en
nuestra iglesia, los hispanos católicos encuentran lo
que buscan para su vida espiritual; por eso vienen en gran cantidad".
Muchos, dijo ella, encuentran que el divorcio
no es obstáculo en nuestra iglesia; otros están
tranquilos con la iglesia protestante.
"Finalmente, cada uno encuentra a Dios
donde puede", admitió. "Aquí todos los
cristianos tienen cabida: si fueron bautizados pueden recibir
la comunión, y ese factor también puede atraer
fieles".
Hija de un sacerdote episcopal que vivió
en Puerto Rico, Whitehurst reafirmó que muchos nuevos
fieles de su iglesia llegan atraídos por la que ella
dice es la principal virtud: apertura filosófica.
Roberto Meléndez, estudiante de secundaria,
cree que el trato de hermanos a los hispanos es suficiente para
ir a la iglesia episcopal.
"Además nos respetan como somos
y sabemos que no siempre somos fáciles", dijo. "Para
mí, la tolerancia es la razón de estar aquí".
La preocupación por los hispanos del
barrio comenzó hace unos 10 años, pero se intensificó
en la medida en que ellos llegaban y los residentes de muchos
años se iban.
Whitehurst vive en Clear Lake, pero se considera
del Tercer Barrio. "Esta es mi iglesia, qué vamos
a hacer", dijo mientras daba indicaciones de cómo
atender a los hispanos que llegaban a la fiesta. "Aquí
todos son bienvenidos y más si son cristianos",
dijo.
"No es un discurso, es la realidad",
dijo Patrocinio Escobar. "Los hispanos sabemos que todos
somos bienvenidos"
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