La
Cámara de Obispos ha ofrecido las aclaraciones necesarias,
informó el Comité Permanente Conjunto
por Matthew Davies
Tomado de Episcopal Life Online
5 de octubre de 2007
[ENS] Un informe del Comité Permanente
Conjunto del Consejo Consultivo Anglicano y de los Primados
de la Comunión Anglicana indicó que la Iglesia
Episcopal "aclaró todas las cuestiones pendientes"
relacionadas con su respuesta a la solicitud del Informe de
Windsor y de aquellos puntos que los Primados habían
solicitado obtener una respuesta para el 30 de septiembre.
El informe de 19 páginas preparado por el Comité
consta de dos partes y responde a la reunión de la Cámara
de Obispos realizada del 20 al 25 de septiembre en Nueva Orleáns.
La primera parte del informe trata la respuesta
de la Iglesia Episcopal al Informe de Windsor 2004 que contenía
recomendaciones sobre la forma en que la Comunión Anglicana
podría mantener su unidad en medio de opiniones teológicas
divergentes. En la segunda parte trata los problemas pastorales
relacionados con grupos que no están de acuerdo con la
Iglesia, la situación de las personas homosexuales y
temas sobre la estructura de la Iglesia Episcopal y, además,
convoca al cese de las intervenciones no autorizadas de obispos
de otras jurisdicciones.
El Arzobispo de Cantórbery envió
el informe a todos los Primados de la Comunión Anglicana
y miembros del Consejo Consultivo Anglicano pidiéndoles
que consulten en sus provincias y le respondieran para fines
de octubre.
A la conclusión de su reunión
del 19 de febrero los Primados emitieron un comunicado pidiendo
que la Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal "haga
un pacto claro y común indicando que no autorizarán
Ritos de Bendición de uniones de personas del mismo sexo
en sus diócesis" y "confirmen que la aprobación
de la Resolución B033 de la 75ª Convención
General significa que una candidato al episcopado que convive
con una persona del mismo sexo no recibirá el consentimiento
necesario, a menos que surja un nuevo consenso sobre estos asuntos
en la Comunión."
Los Primados pidieron que se les respondiera
para el 30 de septiembre y la Cámara de Obispos lo hizo
el 25 de septiembre mediante el documento "Una respuesta
a las preguntas y preocupaciones de nuestros compañeros
en la Comunión Anglicana."
El Comité Conjunto Permanente (JSC,
por su sigla en inglés) y el Arzobispo de Cantórbery
se añadieron a la Cámara de Obispos durante su
reunión en Nueva Orleáns. Sin embargo, cuando
llegó la hora de partida de los miembros del Comité,
los obispos continuaban formalizando su respuesta. En su informe
los miembros del Comité notaron la importancia de reunirse
personalmente con los Obispos de la Iglesia Episcopal y reconocieron
la necesidad de presentar una respuesta en toda la Comunión
sobre el resultado de sus deliberaciones.
El Comité expresó en su informe
que los obispos se habían comprometido a no autorizar
ritos públicos en sus diócesis "hasta que
la Convención General" lo disponga. Además,
el informe destacó que los obispos "no tienen la
autoridad para limitar los actos futuros de la Convención
General tal como la mayoría de los sínodos generales
de las Provincias de la Comunión Anglicana tampoco pueden
ser limitados por una parte o sector de su estructura."
Cuando el informe se emitió el 2 de
octubre, todos los miembros del JSC, con la excepción
de cuatro de sus miembros, habían dado su asentimiento.
El Primado de Jerusalén y el Medio Oriente Mouneer Anis,
uno de los miembros del Comité Permanente de los Primados,
después indicó que él está completamente
en desacuerdo con el informe del Comité y opinó
que los obispos "no habían satisfecho los pedidos
del Informe de Windsor" declarando una moratoria en los
ritos públicos de bendición de las uniones de
personas del mismo sexo. Además dijo que la explicación
de los obispos sobre la Resolución B033 contiene elementos
contradictorios sobre el lugar que les corresponde a los gays
y lesbianas en la iglesia.
Después de la Convención General
de 2006 el Comité Permanente Conjunto formó un
Subgrupo sobre Comunión que fue encargado de evaluar
la respuesta de la Convención [General de la Iglesia
Episcopal] al Informe de Windsor y presentar un informe a los
Primados en febrero de 2007. El consenso del Subgrupo fue que
aunque la Iglesia Episcopal no había usado precisamente
el texto del Informe de Windsor pidiendo "una moratoria"
sobre el consentimiento a la elección de obispos homosexuales,
la respuesta había sido adecuada.
El informe del Comité expresaba que
al confirmar "la interpretación del Subgrupo sobre
Comunión y citándolo explícitamente y,
además, reconociendo explícitamente que la última
parte de la Resolución B033 se refiere a 'clérigos
gay y lesbianas que no son célibes' la Cámara
de Obispos respondió en forma positiva a las preguntas
de los Primados. Ellos han confirmado que la interpretación
del subgrupo que la cautela se ejerce de una forma específica
'no consintiendo' y que esto específicamente incluye
a 'clérigos gay y lesbianas que no son célibes.'
Por lo tanto han afirmado claramente que el Subgrupo de Comunión
estaba en lo cierto al interpretar que la Resolución
B033 satisfacía el pedido del Informe de Windsor."
El Comité notó que debido a los
eventos recientes, "en la Comunión también
han surgido enormes tensiones sobre el cuidado pastoral de aquellas
parroquias y diócesis de la Iglesia Episcopal que se
encuentran alienadas de la vida y estructura de la Iglesia Episcopal."
El informe agregó que los líderes de la Iglesia
Episcopal se encuentran "conformes que se puede ofrecer
la atención y protección necesaria" por el
sistema de Delegación de la Supervisión Pastoral
del Episcopado (DEPO) "mientras que las congregaciones
que han buscado opciones diferentes, el hecho de hacerlo manifiesta
que ellos creen que tal provisión es insuficiente."
Por lo tanto, el Comité recomienda que
el Arzobispo de Cantórbery inste a seguir conversando
"sobre el tema de provisión del cuidado pastoral
y supervisión para las congregaciones y parroquias disidentes,"
y que estas conversaciones "deben ser hechas conjuntamente
con el sistema de 'visitadores episcopales'" anunciado
por la Obispa Presidenta Katharine Jefferts Schori durante la
reunión de la Cámara de Obispos y que los obispos
apoyaron en su propia declaración.
Diez obispos aceptaron la invitación
de Jefferts Schori para servir como "visitadores episcopales"
para las diócesis que han solicitado dicha provisión.
"Creemos que estas iniciativas ofrecen
una base estable sobre la cual se puede proceder," dijo
el informe del Comité agregando que Jefferts Schori "ha
manifestado que ella voluntariamente ha dejado abierta y flexible
la operación del ministerio de los visitadores episcopales,
pues cree que lo mejor es dejar en manos del visitador y del
obispo correspondiente establecer un sistema funcional."
El Comité nota que la Obispa Presidenta
puso solamente dos condiciones: "primero, que los visitadores
episcopales no alienten a las diócesis o parroquias a
separarse de la Iglesia Episcopal y, segundo, que los visitadores
episcopales ocasionalmente informe a la Obispa Presidenta."
El informe dice que "al dejar que el ministerio
sea flexible en su organización y desarrollo, creemos
que la Obispa Presidenta ha abierto una puerta para poder proceder."
El Comité recomendó que el Arzobispo de Cantórbery
debería buscar la forma "de animar a los líderes
de la Iglesia Episcopal a acercarse a quienes están buscando
diferentes formas de supervisión a conversar con quienes
están encargados de su supervisión dentro de las
estructuras actuales para buscar una forma de progresar."
Teniendo en cuenta el aumento de la cantidad
de litigios dentro de la Iglesia Episcopal, el Comité
dijo que estaba consciente "del llamado de los primados
en Dar es Salaam para poner fin estos litigios."
En su declaración de Nueva Orleáns,
los obispos reconocieron que "las consultas en toda la
comunión pueden desempeñar un papel útil
respecto a las necesidades pastorales de quienes buscan una
supervisión alternativa así como las necesidades
pastorales de los gay y las lesbianas en esta y en otras provincias."
Sobre la Cámara de Obispos, el Comité
dijo que "está correcto al identificar la cooperación
y la participación en la Comunión de forma tal
que se respete la integridad de la Provincia Americana, como
un elemento importante para tratar los problemas de supervisión
pastoral para los que buscan una alternativa diferente."
Reconociendo la necesidad de poner fin a las
incursiones, el Comité destacó que los obispos
recordaron a todos los anglicanos su compromiso a apoyar el
principio de la jurisdicción local, diciendo que "no
solamente los antiguos concilios de la Iglesia demandan respetar
el tema pero, además, este principio fue claramente articulado
y defendido cuando el diseño básico de la Comunión
Anglicana fue forjado durante las primeras Conferencias de Lambeth,
además de haber sido reiterado y pronunciado cuando en
épocas más recientes las tensiones han escalado."
"No podemos comprender como ciertos primados
pueden pedir de buena fe que la Iglesia Episcopal cumpla las
recomendaciones del Informe de Windsor mientras ellos buscan
razones para eximirse de cumplirlas. Recomendamos que el Arzobispo
les haga recordar sus palabras y acciones."
El informe cita comunicados de las últimas
cuatro reuniones de los Primados en las cuales ellos reclamaban
que mutuamente se respetara la integridad de cada provincia
y notaron la urgente necesidad de poner fin a las intervenciones
y la adopción de las recomendaciones del Informe de Windsor.
El Comité añadió que las
recientes consagraciones en las provincias africanas de obispos
misioneros para América del Norte "parecen estar
en la misma categoría" que las consagraciones del
año 2000 de obispos para servir en la Misión Anglicana
en América que, algo que en aquel momento el entonces
Arzobispo de Cantórbery George Carey describió
como "irregulares."
Sobre este tema el informe dijo: "comprendemos
que (…) las consagraciones tuvieron lugar sin consultar
e incluso contra los consejos del Arzobispo de Cantórbery.
Creemos que este es el momento apropiado para un esfuerzo decidido
que ponga fin a las intervenciones. El Informe de Windsor ha
solicitado a los arzobispos y obispos intervinientes 'que busquen
un acuerdo con las diócesis cuyas parroquias han sido
tomadas a su cargo.'"
El Comité también recomendó
que el Arzobispo de Cantórbery "explore formas de
facilitar el diálogo entre estos primados y la Obispa
Presidenta, lo cual tendría que incluir a otros obispos
de las diócesis intervinientes y los obispos en cuyas
diócesis se han dado las intervenciones para que las
dimensiones de los problemas presentes puedan ser plenamente
articuladas y comprendidas para que se pueda discernir formas
de progresar."
En su tratamiento de "La vida de personas
de orientación homosexual en la Iglesia," el Comité
reafirmó la Resolución 1.10 de la Conferencia
de Lambeth de 1998 como la enseñanza más ampliamente
aceptada de la Comunión, pero resaltó que las
resoluciones de Lambeth carecen "de autoridad magistral
en la Comunión Anglicana; es decir, que en sí
mismas no son obligatorias para los fieles de las Iglesias de
la Comunión Anglicana."
Sin embargo, continuó diciendo el informe,
"la Resolución 1.10 expresa la interpretación
sobre el matrimonio cristiano y las relaciones sexuales que
realmente el reconocida y enseñada en la gran mayoría
de las iglesias y obispos anglicanos de todo el mundo y, es
más, por la gran mayoría de las denominaciones
y líderes cristianos."
Al concluir su informe, el Comité reconoció
que "la vida de la Comunión Anglicana ha sido dañada
seriamente durante los últimos años subsiguientes
a las tensiones originadas por la consagración en la
Iglesia Episcopal de un obispo que convive con una persona del
mismo sexo y por la autorización en muchas diócesis
de Ritos de Bendición de las uniones de personas del
mismo sexo," pero recomendó que "con la respuesta
de septiembre de 2007 de la Cámara de Obispos de la Iglesia
Episcopal, la Comunión debe concluir el tratamiento de
estos temas, aunque sea por el momento."
"La Comunión parece estar convergiendo
hacia una posición que establece que aunque no es apropiado
proceder a Ritos de Bendición de uniones de personas
del mismo sexo y a la consagración de obispos que conviven
sexualmente fuera del matrimonio cristiano, necesitamos tomar
nuestro ministerio con los gays y lesbianas dentro de la Iglesia
con toda seriedad poniendo fin a la discriminación, la
persecución y la violencia en contra de ellos. Sobre
este aspecto, la Iglesia Episcopal y los Instrumentos de Comunión
se encuentran unánimes. El proceso de escucharse atentamente
y dialogar debe intensificarse. Sólo viviendo en comunión
es que podremos cumplir nuestra vocación como Comunión."
Un archivo en formato PDF [en inglés]
puede descargarse en
http://www.aco.org/acc/docs/JSC%20Report%20on%20New%20Orleans%20071003.pdf
-- Traducido por el Rev. Thomas Mansella, coordinador
del servicio detraducciones del Centro Episcopal.
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