En
una época de ayuno: Reflexiones sobre la Reunión
de los Primados
Tuesday, February 20, 2007
[Episcopal News Service] La Obispa Presidenta Katharine Jefferts
Schori ofrece las siguientes reflexiones sobre la Reunión
de los Primados realizada del 15 al 19 de febrero en Tanzania.
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En una época de ayuno: Reflexiones sobre la Reunión
de los Primados
La reciente Reunión de los Primados en Dar es Salaam,
Tanzania, fue muy desafiante. Catorce nuevos primados se incorporaron
al grupo; tres antiguos primados no pudieron asistir. Tuve mucho
gusto en encontrarme y comenzar a conocer a algunos primados
y renovar la amistad con otros. Aunque gran parte de nuestro
tiempo y esfuerzo estuvo dedicado a la Iglesia Episcopal, otros
temas de la agenda fueron de gran interés para muchos
de los presentes.
El Grupo de Trabajo sobre un Pacto Anglicano presentó
un primer documento para ser considerado por la Reunión
de los Primados, quienes por su parte lo recomendaron a la Comunión
para ser considerado, debatido y revisado antes de la Conferencia
de Lambeth del próximo año. Este Pacto es un paso
más en el proceso de Windsor, enraizado en la noción
de que todas las comunidades humanas necesitan límites
para poder funcionar. El anglicanismo siempre ha apreciado límites
amplios y el tema central del actual debate son los límites:
¿dónde están y cuánto espacio hay
entre ellos? El Pacto, tal como se encuentra en el presente
momento intenta definir cuáles son los elementos esenciales
y no negociables y cómo puede expresar la Comunión
su unidad en la diversidad.
Hellen Wangusa, la nueva observadora ante las Naciones Unidas
fue instalada durante nuestra reunión y también
dirigió un debate sobre los Objetivos de Desarrollo del
Milenio. Los Objetivos están orientados principalmente
hacia los gobiernos mundiales, tanto los que se encuentran en
los países en vías de desarrollo que tienen la
responsabilidad de organizar los sistemas necesarios para lograr
las metas y los gobiernos del mundo desarrollado a quienes se
les ha solicitado contribuir el 0,7% de sus ingresos anuales.
Ella nos desafió a reconocer que las metas sólo
son una fracción de todo lo que se necesita para la plena
restauración del mundo y que nuestra propia visión
es la de un mundo completamente reconciliado y sanado por Dios.
También fuimos informados sobre la tarea que se lleva
a cabo en la Comunión Anglicana sobre la Educación
Teológica. Este grupo producido unas pautas basadas en
los resultados que son creativas y prudentes para la educación
de nuestros miembros bautizados y ordenados.
La parte más importante de nuestra reunión fue
nuestra visita a Zanzíbar y la conmemoración del
fin de la trata de esclavos. Nos reunimos para la celebración
en la Catedral Anglicana de Zanzíbar construida sobre
lo que una vez fue un mercado de esclavos. La esclavitud fue
declarada ilegal en el Imperio Británico en 1807, pero
tomó cerca de 90 años para que la venta de esclavos
cesara en Zanzíbar. Los anglicanos influyeron notablemente
durante toda la época y el Sultán de Zanzíbar
solamente firmó el tratado final cuando debió
enfrentar la flota británica en la bahía. Localmente
se conmemora a David Livingstone por sus incansables esfuerzos
para poner fin a la antigua e inhumana práctica de la
esclavitud. La lucha por poner fin a la esclavitud tiene algunos
paralelos con las controversias contemporáneas y podemos
notar que sólo existen acuerdos parciales sobre el deber
moral de los cristianos durante un largo periodo. En los Estados
Unidos también experimentamos grandes divisiones sobre
la esclavitud, aunque la Iglesia Episcopal no se dividió
completamente. Algunas partes de nuestra historia nos avergüenzan
mientras que otras son un signo de esperanza y esto también
tiene su paralelo en la actualidad.
Regresamos de la reunión a nuestros hogares durante
el Carnaval, el adiós a la carne, celebrado justo cuando
comienza la Cuaresma. Esta es una imagen que nos puede ser útil
cuando consideremos las recomendaciones de los primados a la
Iglesia Episcopal. Se ha pedido que la Iglesia Episcopal tenga
consideración por la totalidad de la Comunión
Anglicana y sus necesidades. En los años recientes nuestra
propia Iglesia ha puesto énfasis en el sufrimiento de
una parte del cuerpo, particularmente por quienes creemos que
un sentido de justicia nos demanda el pleno reconocimiento y
celebración de cristianos gay y lesbianas. Este énfasis
ha sido visto en otras partes de la Iglesia mundial como indebido,
especialmente porque han sentido que representa un desecho de
las nociones tradicionales sobre la moralidad sexual. Ambas
partes sostienen posiciones que pueden ser defendidas apelando
a nuestras fuentes anglicanas de autoridad - escrituras, tradición
y razón - pero cada uno encuentra que es difícil
comprender y reconocer al otro. Lo que se nos ha pedido es un
tiempo de ayuno: no autorizar ritos de bendición de las
uniones de personas del mismo sexo y la consagración
de obispos que viven en estas circunstancias por una parte y
no transgredir los límites diocesanos por la otra.
Un paralelo de esta situación que se encuentra en nuestra
tradición puede ser reconocido en la controversia que
hubo sobre la carne en las comunidades cristianas primitivas
y que se mencionan en la Epístola a los Romanos y en
la primera Epístola a los Corintios. En aquellas comunidades
la carne disponible para ser comprada en el mercado público
a menudo provenía de un animal que había sido
ofrecido, total o parcialmente, como un sacrificio a los diferentes
ritos religiosos paganos. El problema para la comunidad cristiana
de aquel entonces era saber si era apropiado o no comer esta
clase de carne: ¿había sido contaminada por haber
sido parte de ritos paganos? ¿Se participaba en esta
religión (y por lo tanto se cometía apostasía)
por comer esta carne? Pablo anima a los cristianos en Roma y
en Corinto a recordar que aunque no se prohibía específicamente
comer esta carne, las personas sensatas evitarían hacerlo
si otros podían ofenderse. Las necesidades de los miembros
más débiles y la posibilidad concreta que su fe
fuera lesionada son importantes consideraciones cuando se toman
decisiones sobre la alimentación.
La controversia actual reúne un deseo por justicia por
una parte en un aparente conflicto con un deseo de mantenerse
fiel a una interpretación estricta de la tradición
bíblica y las corrientes principales de la tradición
ética. Cada parte puede ser definida como quienes comen
carne y a cada uno se le recuerda que su deseo inquebrantable
puede ser un ídolo. Cada una de las partes podría
ser considerada como la más débil y cuyos escrúpulos
deben ser tenidos en cuenta y ser respetados.
La justicia divina siempre está templada con la clemencia
y Dios continúa actuando en este mundo, instando a los
fieles a comprender más profundamente lo que significa
ser humano y nuestro llamado a ser cristianos que viven siguiendo
a Jesús. Cada parte de este conflicto ha sido invitada
a reconocer la buena fe del otro, a considerar que la debilidad
o los escrúpulos del otro tienen mucha importancia y,
por lo tanto, a ayunar, o a "dejar de comer carne"
por un tiempo. Se ha pedido a cada parte a autodisciplinarse
por el bien de todos y de la misión que sólo es
posible cumplir cuando la comunidad mantiene su integridad.
La justicia, el amor constante y la misericordia siempre se
encuentran juntos en nuestra tradición bíblica.
Nadie puede sentirse completo sin los demás. Mientras
que aquellos que desean la plena inclusión de los cristianos
gay y lesbianas y la misma forma de valorar sus dones para el
ministerio lo hacen porque surge de un innegable afán
por la justicia, otros buscan ser fieles a una tradición
que no puede comprender o contemplar una infracción a
lo que la tradición dice sobre la ética sexual.
A cada uno se le ha pedido ser paciente por un tiempo. La palabra
de esperanza es que en Dios todas las cosas son posibles y que
el ayuno no es un estado permanente del pueblo cristiano ni
tampoco es normativo. Dios sueña con todo los pueblos
reunidos para una fiesta y ahora comenzamos la Cuaresma deseando
la fiesta Pascual y la nueva vida que, cuando Dios disponga,
será proclamada.
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