Declaración
de Bonnie Anderson, presidenta de la Cámara de Diputados
sobre el comunicado de los Primados
Friday, February 23, 2007
[Episcopal News Service] Bonnie Anderson, presidenta de la Cámara
de Diputados hizo una declaración sobre la reciente Reunión
de los Primados y su comunicado final.
A continuación se encuentra el texto completo de la Anderson:
El comunicado de la Reunión de los Primados en Dar es
Salaam, Tanzania, me ha preocupado mucho por sus implicaciones
para la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana.
Los Primados continúan contando con mi afecto, oraciones
y compañerismo en el camino de la Cruz y respeto su liderato
en nuestra Comunión. Sin embargo, su comunicado genera
profundas y serias implicaciones sobre su autoridad para pedir
que otras iglesias miembro tomen una serie de medidas específicas
detalladas en el comunicado y si tienen la autoridad para hacer
cumplir las consecuencias o sanciones contra otra iglesia miembro
que no actúa en la forma que ellos desean. La clase de
autoridad para los Primados que se hace implícita en
el comunicado no sólo alterará a la Iglesia Episcopal
sino también la esencia misma de la Comunión Anglicana.
La forma de gobierno de la Iglesia Episcopal es una donde la
toma de decisiones se comparte entre los laicos, presbíteros
y diáconos, y los obispos. La Cámara de Obispos
no toma decisiones obligatorias y finales sobre el gobierno
de la Iglesia. Decisiones tales como las solicitadas por los
Primados deben ser primero consideradas y finalmente decididas
por toda la Iglesia en todas sus órdenes de ministerio
y en conjunto.
Algunos se están preguntando si los Primados pueden
pedir que la Cámara de Obispos tome ciertas decisiones
y establecer una fecha para hacerlo. Ciertamente, pueden pedirlo.
Pero hay otras cuestiones más importantes que deben considerarse,
por ejemplo: ¿Es una buena idea que nuestra Cámara
de Obispos haga lo que se le ha solicitado? ¿Es la Cámara
de Obispos de la Iglesia Episcopal el cuerpo pertinente para
responder al pedido de los Primados?
Cuando se nos está pidiendo como episcopales que dejemos
de lado a algunos de nuestros miembros que quieren responder
al llamado del Espíritu Santo para usar los dones que
Dios les ha dado para ejercer un ministerio fructífero,
nuestra promesa bautismal - buscar y servir a Cristo en todas
las personas - debe ser tenida en cuenta. Nuestra promesa de
luchar por la justicia y por la paz y por el respeto a la dignidad
de todo ser humano nos une a todos. La Iglesia Episcopal ha
declarado repetidamente que nuestra interpretación del
Pacto Bautismal nos obliga a que tratemos todas las personas
de la misma forma sin tener en cuenta su raza, estado matrimonial,
sexo, orientación sexual, discapacidades, color, origen
étnico o nacionalidad.
La obediencia al pedido de los Primados alterará la
forma en que la Iglesia Episcopal interpreta su lugar dentro
de la Comunión y la forma en que los episcopales toman
decisiones para la vida común. Nuestra Iglesia establece
políticas e interpreta sus resoluciones y cánones
por medio de la Convención General y, en menor grado,
por el Consejo Ejecutivo.
Como presidenta de la Cámara de Diputados que cuenta
con más de 800 miembros, tengo el deber de asegurar que
la voz del clero y los laicos de la Iglesia sea escuchada en
estos momentos en que se está discutiendo y debatiendo
la solicitud de los Primados y este proceso no puede ser frustrado
por la Cámara de Obispos o cualquier otro grupo. Ya he
comenzado a trabajar sobre este tema.
Todos los anglicanos deben recordar que la segunda Conferencia
de Lambeth en 1878 recomendó que "cualquier decisión
debidamente certificada de una iglesia nacional o particular
y de toda provincia eclesiástica (o diócesis no
incluidas en otras provincias) en el ejercicio de su propia
disciplina debe ser respetada por todas las demás Iglesias
y por sus miembros individuales."
Esta ha sido la tradición de la Comunión Anglicana.
Demandar estricta uniformidad de práctica desmerece nuestras
tradiciones anglicanas.
Nuestra tradición de iglesias autónomas de la
Comunión Anglicana - nos reunimos porque nuestro amor
a Cristo y nuestra común herencia nos han permitido que
nos dediquemos a la misión y al evangelismo en un mundo
quebrantado que necesita desesperadamente las Buenas Nuevas
de Dios en Cristo. Sin embargo, en épocas recientes hemos
dedicado demasiado tiempo, talento y dinero debatiendo si debemos
denegar a algunas personas su lugar en la mesa donde Jesús
nos ha llamado a todos juntos. En cambio, debemos escucharnos
unos a otros - realmente escucharnos y no simplemente leer informes
- para que podamos escuchar la voz del Espíritu Santo
moviéndose entre nosotros y llamándonos a ser
más fieles.
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